Es hora de renunciar a mi cordura. De caer al precipicio sobre el que he estado caminando de puntillas estos últimos meses.
Va siendo tiempo de aceptar la derrota. Ya es el momento para decirle a mi orgullo que esta batalla, al menos por el momento, la perdimos.
Es hora de dejar caer la ataduras. Hora de aceptar que debemos sobrevivir a la caída y renunciar de una vez por todas a las esperanzas que habíamos fabricado para alargar lo inevitable. Es el día para aceptar la evolución.
Hay que saltar porque hacia atrás tampoco hay camino. Hay que dejar que nos empujen, hay que abrazarnos y ponerle fin a nuestra discusión.
Es hora de que las dos partes se fundan, es hora de unirse para sobrevivir.
Es hora de querernos para vivir.
martes, 17 de octubre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
not your son.
Supongo que la ausencia no siempre es olvido. No sé. Extraño mucho a mis abuelos. Hoy se apareció ante mí el fantasma del recuerdo. Creo qu...
-
No sé cuánto amor le cabe a mi corazón Muchas veces he pensado que ya fue Que ya se llenaron todas las páginas Pero de pronto le crece otro ...
-
Pienso que pasé mucho tiempo haciendo de cuenta que no sentía tanto. Un poco para olvidar que aún después de tanto, dolía; otro poco para fi...
-
Un repartidor del Domino's me marca para entregar mi pedido y de pronto el cielo se parte con el estruendo de un recuerdo clandestino. M...
No hay comentarios:
Publicar un comentario